Decía Víctor Hugo el maestro, que la nostalgia es placer de estar triste. Mi mundana condición tiene que diferir de la opinión del inegable genio; a fe mía la nostalgia resulta ser tristeza; pura y dura.
A propósito del tema en últimas fechas esta, mi nostalgia, se ha convertido en una ola que avasalla y no me da respiro.
Que difícil el día a día, cuando no hay forma de tener la mente clara y enfocada, y cada instante deseas encontrarte en otro lado.
¿Mente de infante que solo entiende el placer y la recompensa de la inmediatez?, o ¿memoria de viejo que ante el inminente futuro, desea aprovechar cada día de lo que tanto ama?
Ante esto solo quedan dos opciones; actitud del adolecente que se desentiende del tiempo (y con ello de la realidad) y le ignora olímpicamente, o la única que debiera resultar aceptable; la actitud del joven ansioso de aprovechar lo que tiene y luchar por lo que desea.
Aterrizo nuevamente en el lugar común de “mantener espíritu y actitud joven” como única salida ante la realidad que no nos hace felices.
¿Sabiduría popular, o soluciones simplistas, huecas? la neta no lo sé, dado que mi condición mental se encuentra cercana al agobio. Ahora pretendo que estas mal hiladas ideas me proporcionen algún respiro, algún viso de cordura que me aleje de esta pesada loza.
¡Pinche Víctor Hugo como te explico que parezco mosca alrededor de la shit de tu genial teoría!

No hay comentarios:
Publicar un comentario