Deseo rozar nuevamente tu piel, él hacerlo resulta mágico. Cuando la punta de mis dedos entra en contacto con el calor que emanas, se establece un puente, un arco de energía que dice todo sin hablar nada.
Al tocarte absorbo de ti, de tu presencia, cada roce es una promesa, un deseo reprimido, la eléctrica atracción que has provocado en mi, que adivino en ti.
Si mirando hablamos, tocando tu piel nos confirmamos, nos prometemos, nos afirmamos en este sentimiento.
Te deseo desnuda a mi lado, he soñado tantas veces él hacerlo, que al cerrar los ojos aparecen claramente ante mí tus contornos, sé que cuando pueda mirar claramente tus senos, estos me serán muy familiares, sé que la punta de mi lengua, ajustara perfectamente a la delicada curva de tus pezones, lo sé, mas aun no lo se, lo recuerdo, lo he vivido.
¿cómo es posible esto? ¿cómo hemos llegado a vivirlo a este punto? ¿qué nos espera mañana? ¿qué es lo siguiente en esta historia?
Demasiadas preguntas y más, pero no me interesa responderlas, solo necesito rozar tu piel...
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